domingo, 18 de julio de 2010

Aclaratoria de "Masacre de GUANIPA Estado Anzoategui"

Mi esposa y yo, cuando alguien caía preso decíamos: “si esa gente esta presa “por algo será”. Lo que nunca nos imaginamos era que ese “algo” podían ser que unos funcionarios públicos actuando como asesinos conspiraran para “resolver como sea” un caso que llevaba un año sin solucionar. Aprendimos que en Anzoátegui hay unos funcionarios que sin ninguna respeto para la vida humana actúan como los militares Colombiano que asesinaban a pobres campesinos y luego los presentaban ante los medios como guerrilleros. (Los famosos Falsos Positivos)

La masacre que cometieron los colombianos perseguía el mismo fin que el de los presuntos funcionarios asesinos de El Tigre, dar la sensación de que están trabajando y obtener reconocimiento público y de sus superiores.

Permítanos explicarnos. El 14 de Noviembre del año 2008 ocurrió un horrible hecho en San José de Guanipa (El Tigrito) Estado Anzoátegui. Sucedió que el pastor Jean Carlos Salazar Requena, su esposa e hija fueron decapitados siendo este un evento sin precedente en la zona y que conmociono a la opinión pública de la región y del país. Los que perpetraron este abominable hecho, para despistar, (es lo que nosotros percibimos, y como precedente, están las pintas hechas en las paredes de la Mezquita Judía en Caracas donde los delincuentes escribieron “Satanás y 666” para despistar) en este caso los asesinos de la familia Salazar Requena escribieron “satana” (sin “S”) y otros escritos en las paredes de la vivienda donde ocurrieron los acontecimientos.

Pero los Investigadores (La comisión del CICPC venida de Caracas) optaron por perseguir y torturar a cuanto muchacho de pelo largo o vestido de negro se encontraron en el camino. Bueno, aquí comienza la historia de nuestro hijo y su esposa en este caso.

Quizás ustedes han escuchado la frase: “Mi hijo no es un santo pero tampoco es un criminal”. Yo puedo afirmar “Mi hijo es un santo. Sin peros” ¿Por qué rubrico eso? Porque solo un joven con una visión santa hacia su prójimo es capaz de expresar lo que nuestro hijo nos pidió. El nos aseguró que ninguna institución gubernamental u ONG de la iglesia, (Católica o Evangélica), le brindaba ayuda a las tribus urbanas (léase: Rockeros, punketos, góticos Etc.) mucho menos la oportunidad de escuchar el mensaje de Jesucristo. Y la verdad es que los miembros de las iglesias evangélicas que conozco, se sienten bien incómodos cuando un joven con las uñas pintadas de negro, piercing en la cara y las orejas, tatuajes, cadenas y pelo largo entra por la puerta del templo. Bueno, nuestro hijo Publio Efraín quería predicarle a esos Rockeros y nos manifestó su deseo hacerlo personalmente y a través de la música. La comisión del CICPC venida de Caracas y formada por los siguientes funcionarios: COMISARIO JEFE DOUGLAS RICO, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 6.864.238, CREDENCIAL Nº 15.382, INSPECTOR JOSÈ ASCANIO, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 8.681.833, CREDENCIAL Nº 20.373, SUB INSPECTORES EZEQUIEL PEÑALOZA, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 12.453.957, CREDENCIAL Nº 26.655, ARMANDO LEONET, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 14.672.124, CREDENCIAL Nº 29.629, DETECTIVES EDGARDO TORNEL, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 13.767.190, CREDENCIAL Nº 24.817, RAFAEL BARRETO, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 13.029.285, CREDENCIAL Nº 26.627, JONNY ARCILA, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 13.792.445, CREDENCIAL Nº 27.068, AGENTES JOSÈ MATINEZ, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 8.260.320, CREDENCIAL Nº 20.040, JOSÈ VALDERRAMA, TITULAR DE LA CEDULA DE IDENTIDAD Nº 16.854.333, CREDENCIAL Nº 31.819, todos adscritos al Cuerpo de Investigación Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) El Tigre, Estado Anzoátegui. Bueno, Estos funcionarios nunca investigaron nada: Solo descargaron su ira contra muestro hijo, como me dijo uno de estos funcionarios, “¿Usted cree que a nosotros nos gusta estar en este pueblo, en Diciembre?” Ese mismo mes, el 18 de Diciembre del año 2008 a las 8 de la mañana se llevaron de mi casa a mi hijo, Publio Efraín García Canales, a su hermano de crianza Simón Maita y el CPU de la computadora que usamos todos en la familia. Ese día también se llevaron la ingenuidad y la firme convicción de que en nuestro país, con la llegada de la revolución, los cuerpos policiales actuaban apegados a la ley y la constitución. Espero con todo mi corazón que usted me devuelva la fe en las instituciones policiales; investigando, sancionando y resarciendo los daños.

Lo que pasó ese día nos marcó para siempre. A mi hijo lo torturaron del modo más feroz durante 6 horas. Todo esto solo por vestirse de negro, por tener el pelo largo y porque ellos no quisieron investigar. Si esos funcionarios de CICPC hubieran investigado, si tan solo hubieran preguntado, sabrían que nuestro hijo y su esposa son lo contrario y lo antagónico a unos satánicos, son cristianos evangélicos. Y que tiene innumerables frutos de ese maravilloso ministerio entre los rockeros. Ese 18 de diciembre a las 4 de la tarde mi hijo salió de la sede del CICPC de El Tigre pálido y desencajado, y cuando me contó lo que le hicieron yo me sentí miserable e impotente de no haber podido proteger al único hijo que Dios nos dio. Pero, ¿como podíamos protegerlo? si ellos (Cicpc), supuestamente, debían protegernos a nosotros. Estando las cosas así cometimos el error de no denunciar. También muchos a quienes consultamos nos recomendaron que, dejara eso así; Uno, porque era peligroso meterse con esos tipos (los del CICPC) y que además si lo torturaron, “con todo”, y nuestro hijo no “confeso” sabrían que él no tenia nada que ver con ese crimen. Nosotros terminamos haciendo caso a las recomendaciones de no denunciar. Además nosotros sabíamos, sin lugar a dudas, que nuestro hijo y su esposa no tenían nada que ver con ese crimen porque esa noche en particular ellos estuvieron viendo películas hasta tarde y se fueron a dormir a su cuarto y a media mañana, del día siguiente yo los desperté para darles la noticia de lo que había acontecido con el pastor y su familia. Ahora bien, por estar seguros de no tener nada que ver con ese asunto nos confiamos convencidos de que mientras más pasara el tiempo y más se investigara el caso, también nuestro hijo estaría más libre de sospechas.

Pero no fue así. Paso todo un año sin que se pudiera concretar donde estaban los culpables del horrendo crimen y durante ese tiempo tampoco se investigó el caso. Ese espantoso crimen creó en la comunidad sed de justicia. Allí es cuado el fiscal Harrinson Gonzales junto a los funcionarios del CICPC Carlos Garate, Francisco Sánchez y la jueza segunda de control Dra. Petra Orense de Lugo se confabularon para argüir un plan macabro. El plan consistía en escoger a alguno de las jóvenes basándose solo en su apariencia, en sus apodos y en que fueran lo suficientemente pobres como para que no tuvieran capacidad de maniobra. ¿Qué estos muchachos fueran inocentes? Eso no les importo. El plan era sencillo pero altamente letal: Primero torturar y preparar a un joven (Pedro Solórzano 22) para que leyera el guión creado por el fiscal, “confesara” y culpara a los demás. Pero como un solitario testimonio no servia, porque para ser válido, debía estar acompañado (ese testimonio) de varias pruebas científicas. Procedieron a hacer una rueda de reconocimiento donde el imputado-acusador los señalaría. Pero al hacerlo cometieron dos errores: uno, que la rueda de reconocimiento se efectuó pasadas las 7:30 PM hora límite para que cualquier interrogatorio sea legal. Pero lo más grave es que, antes de la rueda de reconocimiento, les tomaron fotos a los cinco jóvenes en el recinto policial de lo cual tenemos pruebas.

Una vez hecha la fraudulenta rueda de reconocimiento procedieron a hacer lo que a nuestro modo de ver revela el instinto asesino de esos funcionarios y por lo cual deben ser castigados con todo el rigor de la ley. La jueza Petra Orence de Lugo firmo el traslado de los imputados al penal de La Pica, Estado Monagas para que los muchachos inocentes fueran ejecutados inmediatamente y todo esto bajo el manto de la ley y con el sello de la República!!! Pero ocurrió algo que no esperaban, y es que el director del penal, Sr. Ismael Canelón se negó a recibir a los jóvenes. Resulta que por más de cuatro horas forzaron al regente de esta institución, para que admitiera a los jóvenes y este, milagrosamente se negó a cumplir la orden de la jueza. El hecho de que el director de La Pica el Sr. Ismael Canelón no los aceptara y que nosotros, los familiares, acudiéramos con urgencia a los medios de comunicación, frustró el plan inicial. El problema es que ahora no pueden, ni quieren echarse para atrás y pretenden hacer, y lo están haciendo! procesar y condenar a estos jóvenes inocentes sin tener pruebas. Además lo hacen con el más grande desprecio por el debido proceso. No podemos pedir justicia a quienes planearon este crimen ni a su entorno aquí en el estado Anzoátegui. Por esa razón nos dirigimos a usted para que con carácter de urgencia investigue, intervenga y repare los daños causados a nuestros hijos a nuestro nombre, a nuestras familias y nuestra reputación.¿Se acuerdan del CPU de la computadora que se llevo el CICPC de nuestra casa? Entre muchas otras, El CPU, tenia las fotos que habíamos sacado para la carátula del sencillo musical que pensábamos editar ese año. Bueno, aunque sea difícil de creer el fiscal Harrinson Gonzales al verse descubierto de manera cobarde y criminal se dedico a hacer un correo electrónico con esas fotos. Uso textos en las fotos difamando y mostrando a mi hijo y su esposa como satánicos y asesinos. Luego se los envió, primero a los periodistas de la zona. Lo que él no sabia, porque nunca investigo, es que mi esposa es periodista. Y todos sus colegas le decían lo que pasaba inmediatamente. También se lo envió a todos los hermanos cristianos de la zona y por último a la población en general. El propósito era muy claro, desmoralizarnos y crear dudas sobre nuestro hijo y su esposa en la opinión pública. En su desespero el fiscal Harrinson Gonzales uso unas fotos que estaban en el CPU que estaban bajo su custodia. Eso indica que nadie más pudo tener acceso a las fotos. Solo él y los funcionarios del CICPC. Inclusive hoy en día cuando Harrison le va a exponer este caso a otro juez o fiscal lo primero que enseña es ese correo, que lo único que tiene es la imagen de un joven en una misión honorable y digna de ser imitada por otros. Pero corrompida por una mente asesina que en lo único que pensó fue en satisfacer la vanidad de haber “resuelto” un caso sobre los cadáveres de unos jóvenes inocentes. Harrison no muestra pruebas ni argumentos porque no los tiene. Solo muestra un burdo montaje fotográfico. Y para prueba de que lo que le estoy informando, es cierto, el fiscal Harrison y la jueza Petra Orense de Lugo enviaron a juicio, privados de libertad, a nuestros hijo y su esposa, sin tener ni aún una prueba científica que los vincule con la acusación del delator-imputado. Eso no es posible. Nuestra constitución dice que mi hijo y su esposa son INOCENTES hasta que se demuestre lo contrario. ¿Cómo es que la jueza Petra Orense y el fiscal Harrison envían a juicio a estas dos personas sabiendo que en el sitio de reclusión están constantemente en peligro de muerte? Esa acción solo la comete una mente asesina. Dios se apiade de sus almas. Nosotros entendemos que con esta denuncia nuestras vidas y la de nuestros hijos corren peligro y lo decimos muy en serio. A menudo nos amenazan con pasar a nuestros muchachos a donde están los presos comunes para ser ejecutados. Nuestro hijo Publio Efraín García, lo último que me dijo fue: “Papá si me matan no te detengas sigue adelante para que el mundo sepa que somos inocentes”. Yo no quiero que mi hijo muera. Necesitamos de parte de la institución que usted dignamente preside algún tipo de protección para ellos y para nosotros. Lo que está sucediendo en la zona sur del estado Anzoátegui es muy grave. Necesitamos ayuda.

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