Mi esposa y yo, cuando alguien caía preso decíamos: “si esa gente esta presa “por algo será”. Lo que nunca nos imaginamos era que ese “algo” podían ser que unos funcionarios públicos actuando como asesinos conspiraran para “resolver como sea” un caso que llevaba un año sin solucionar. Aprendimos que en Anzoátegui hay unos funcionarios que sin ninguna respeto para la vida humana actúan como los militares Colombiano que asesinaban a pobres campesinos y luego los presentaban ante los medios como guerrilleros. (Los famosos Falsos Positivos)
La masacre que cometieron los colombianos perseguía el mismo fin que el de los presuntos funcionarios asesinos de El Tigre, dar la sensación de que están trabajando y obtener reconocimiento público y de sus superiores.
Permítanos explicarnos. El 14 de Noviembre del año 2008 ocurrió un horrible hecho en San José de Guanipa (El Tigrito) Estado Anzoátegui. Sucedió que el pastor Jean Carlos Salazar Requena, su esposa e hija fueron decapitados siendo este un evento sin precedente en la zona y que conmociono a la opinión pública de la región y del país. Los que perpetraron este abominable hecho, para despistar, (es lo que nosotros percibimos, y como precedente, están las pintas hechas en las paredes de
Pero los Investigadores (La comisión del CICPC venida de Caracas) optaron por perseguir y torturar a cuanto muchacho de pelo largo o vestido de negro se encontraron en el camino. Bueno, aquí comienza la historia de nuestro hijo y su esposa en este caso.
Quizás ustedes han escuchado la frase: “Mi hijo no es un santo pero tampoco es un criminal”. Yo puedo afirmar “Mi hijo es un santo. Sin peros” ¿Por qué rubrico eso? Porque solo un joven con una visión santa hacia su prójimo es capaz de expresar lo que nuestro hijo nos pidió. El nos aseguró que ninguna institución gubernamental u ONG de la iglesia, (Católica o Evangélica), le brindaba ayuda a las tribus urbanas (léase: Rockeros, punketos, góticos Etc.) mucho menos la oportunidad de escuchar el mensaje de Jesucristo. Y la verdad es que los miembros de las iglesias evangélicas que conozco, se sienten bien incómodos cuando un joven con las uñas pintadas de negro, piercing en la cara y las orejas, tatuajes, cadenas y pelo largo entra por la puerta del templo. Bueno, nuestro hijo Publio Efraín quería predicarle a esos Rockeros y nos manifestó su deseo hacerlo personalmente y a través de la música. La comisión del CICPC venida de Caracas y formada por los siguientes funcionarios: COMISARIO JEFE DOUGLAS RICO, TITULAR DE
Lo que pasó ese día nos marcó para siempre. A mi hijo lo torturaron del modo más feroz durante 6 horas. Todo esto solo por vestirse de negro, por tener el pelo largo y porque ellos no quisieron investigar. Si esos funcionarios de CICPC hubieran investigado, si tan solo hubieran preguntado, sabrían que nuestro hijo y su esposa son lo contrario y lo antagónico a unos satánicos, son cristianos evangélicos. Y que tiene innumerables frutos de ese maravilloso ministerio entre los rockeros. Ese 18 de diciembre a las 4 de la tarde mi hijo salió de la sede del CICPC de El Tigre pálido y desencajado, y cuando me contó lo que le hicieron yo me sentí miserable e impotente de no haber podido proteger al único hijo que Dios nos dio. Pero, ¿como podíamos protegerlo? si ellos (Cicpc), supuestamente, debían protegernos a nosotros. Estando las cosas así cometimos el error de no denunciar. También muchos a quienes consultamos nos recomendaron que, dejara eso así; Uno, porque era peligroso meterse con esos tipos (los del CICPC) y que además si lo torturaron, “con todo”, y nuestro hijo no “confeso” sabrían que él no tenia nada que ver con ese crimen. Nosotros terminamos haciendo caso a las recomendaciones de no denunciar. Además nosotros sabíamos, sin lugar a dudas, que nuestro hijo y su esposa no tenían nada que ver con ese crimen porque esa noche en particular ellos estuvieron viendo películas hasta tarde y se fueron a dormir a su cuarto y a media mañana, del día siguiente yo los desperté para darles la noticia de lo que había acontecido con el pastor y su familia. Ahora bien, por estar seguros de no tener nada que ver con ese asunto nos confiamos convencidos de que mientras más pasara el tiempo y más se investigara el caso, también nuestro hijo estaría más libre de sospechas.
Pero no fue así. Paso todo un año sin que se pudiera concretar donde estaban los culpables del horrendo crimen y durante ese tiempo tampoco se investigó el caso. Ese espantoso crimen creó en la comunidad sed de justicia. Allí es cuado el fiscal Harrinson Gonzales junto a los funcionarios del CICPC Carlos Garate, Francisco Sánchez y la jueza segunda de control Dra. Petra Orense de Lugo se confabularon para argüir un plan macabro. El plan consistía en escoger a alguno de las jóvenes basándose solo en su apariencia, en sus apodos y en que fueran lo suficientemente pobres como para que no tuvieran capacidad de maniobra. ¿Qué estos muchachos fueran inocentes? Eso no les importo. El plan era sencillo pero altamente letal: Primero torturar y preparar a un joven (Pedro Solórzano 22) para que leyera el guión creado por el fiscal, “confesara” y culpara a los demás. Pero como un solitario testimonio no servia, porque para ser válido, debía estar acompañado (ese testimonio) de varias pruebas científicas. Procedieron a hacer una rueda de reconocimiento donde el imputado-acusador los señalaría. Pero al hacerlo cometieron dos errores: uno, que la rueda de reconocimiento se efectuó pasadas las 7:30 PM hora límite para que cualquier interrogatorio sea legal. Pero lo más grave es que, antes de la rueda de reconocimiento, les tomaron fotos a los cinco jóvenes en el recinto policial de lo cual tenemos pruebas.
Una vez hecha la fraudulenta rueda de reconocimiento procedieron a hacer lo que a nuestro modo de ver revela el instinto asesino de esos funcionarios y por lo cual deben ser castigados con todo el rigor de la ley. La jueza Petra Orence de Lugo firmo el traslado de los imputados al penal de
Dios le bendiga, requiero contactarme con ustedes,
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